Ashtanga Yoga

Las ocho etapas o grados son:

YAMA, mandamientos de la moral universal.
NIYAMA, autopurificación por la disciplina.
ASANA, postura correcta.
PRANAYAMA, control rítmico de la respiración.
PRATYAHARA, recogimiento de los sentidos.
DHARANA, concentración.
DHYANA, meditación.
SAMADHI, estado de superconsciencia.

 

 

Yama

Son disciplinas éticas cuyos mandamientos trascienden los tiempos, los países o las edades. Están son:
AHINSA, no-violencia. No perjudicar o dañar a ningún ser vivo.
SATYA, verdad. Ser verdadero tanto con uno mismo como con los demás.
ASTEYA, no robar. No apropiarse de lo que es de otro.
BRAHMACHARYA, continencia. Se refiere al control de los apetitos carnales.
APARIGRAHA, no codiciar. Desapego de todo lo material.

 

Niyama

Reglas de conducta individual, al contrario de Yama que son de aplicación universal. Estas son:
SAUCHA, pureza. Esta se divide en dos pureza interior y pureza exterior.
SANTOSA, contentamiento. Se refiere a un contento incondicional, en cualquier circunstancia.
TAPAS, austeridad. Es la renuncia de cosas reconocidas como indeseables.
SVADHYAYA, estudio del propio Ser. A través del autoconocimiento llegar a la percepción del Yo Superior.
ISVARA PRANIDHANA, dedicación al Señor. Ofrecer todos nuestros actos al Señor.

 

Yama, Niyama y Asana

Estos tres grados son de encuesta exterior.
Pranayama y Pratyahara, estos dos grados son de encuesta interior.
Dharana, Dhyana y Samadhi, estos tres grados constituyen los encuentros del alma.

Mediante la práctica de Yamas y Niyamas la persona consigue estar en armonía con la Leyes Universales consiguiendo así convertirse en una persona mejor y más virtuosa. Esto le prepara y capacita para seguir los siguientes pasos en el camino de la perfección.

 

Asana

Este es el tercer grado del Yoga, asana es una palabra sánscrita que significa "postura". Las posturas de Yoga se basan en principios establecidos gracias a las investigaciones llevadas a cabo durante milenios por los Rishis o Sabios de la India. Las posturas de Yoga influyen favorablemente en los órganos del cuerpo y en la mente.


Las contracciones seguidas de relajación activan la circulación de la sangre y de la linfa, tonifican los músculos, órganos internos y sistema nervioso. Las distintas posiciones flexiones y rotaciones movilizan las articulaciones y devuelven al cuerpo su flexibilidad.
El yogui domina el cuerpo por medio de la practica de las asanas haciendo de él un adecuado vehículo para el espíritu, puesto que este es su objetivo.


Swami Sivananda se refiere a las asanas de la siguiente manera:
"La práctica regular de las posturas del Hatha-Yoga, aunque no sea más que durante quince minutos cada día, te proporcionará una salud robusta y vigorosa. Contarás con una energía abundante, una gran fuerza muscular, una plenitud nerviosa y una personalidad llena de atractivos y preparada para la longevidad."

 

Krisnamacharya Yoga Film 1938

Pranayama

Prana significa, aliento, respiración, vida, energía. Ayama significa expansión, extensión amplia o restringida, por lo tanto pranayama significa expansión y control de la respiración. Este control se ejecuta sobre todas sus fases: inspiración o Puraka, expulsión o Rechaka y retención o Kumbhaka.
Durante los ejercicios respiratorios, la atención se concentra generalmente en el aire, en las distintas fases. Con la práctica se acaba por descubrir a través de las distintas sensaciones una impresión agradable de la penetración de un fluido más ligero que el aire, este es el Prana o energía vital. A veces esta impresión viene acompañada de una sensación de calor e incluso, en algunos casos, de una mezcla de calor y frescor al mismo tiempo. Con un entrenamiento adecuado se puede dirigir esta vibración y la energía a cualquier parte del cuerpo.

 

Para un yogui la vida no se mide por el número de días que se viva, si no por el número de respiraciones, de ahí la importancia de conseguir un modo de respiración lento, rítmico y profundo. Este tipo de respiración fortalece el aparato respiratorio, así como el sistema nervioso, además de constituir el vehículo apropiado para la concentración o Pratyahara.

 

Pratyahara

Cuando los sentidos son sometidos a control y se interiorizan esto se denomina Pratyahara o control de los sentidos. Este es el quinto grado. A través de los sentidos nos mantenemos en contacto con la vida, el Pratyahara nos conduce al umbral de la mente desde donde nos sentiremos libres de los estímulos de exterior para pasar al siguiente grado.

 

Dharana

Cuando el cuerpo ha sido dominado por las asanas, cuando la mente se ha refinado a través del Pranayama y cuando los sentidos han sido sometidos a control a través de Pratyahara, el yogui asume el sexto grado o Dharana, donde se halla concentrado en un solo punto. La mente permanece totalmente en calma y concentración, requisito fundamental para acceder al siguiente grado, la meditación.

 

Dhyana

Cuando el flujo de concentración es ininterumpido se llega el séptimo grado Dhyana o meditación. Con cuerpo, aliento, sentidos, mente, razón y "ego" integrados todos en el objeto de la contemplación, el espíritu se mantiene en un estado de conocimiento consciente que no tiene calificación posible, sin otro sentir que una "suprema felicidad.

 

Samadhi

El fin último de la búsqueda efectuada por el yogui es el Samadhi. En la cumbre de la meditación se pasa al estado de Samadhi, donde tiene cuerpo y sentidos en reposo, como si estuvieran dormidos, pero las facultades de mente y razón alerta, como si estuviera despierto y se haya mas allá de la consciencia. La persona en estado de Samadhi es totalmente consciente y se halla perfectamente alerta.